LA ESPAÑOLA

Hablar del Madrid gastronómico es hablar también de sus alrededores, donde siguen triunfando auténticos templos del buen comer, que con el paso de los años se han convertido en imprescindibles. Uno de esos lugares es POZUELO DE ALARCÓN, el municipio con el nivel de vida más alto de España. En su amplia geografía urbana parecen aquí y allá restaurantes y tabernas con suficientes atractivos para figurar en nuestra guía de favoritos. En la Avenida de Europa, en la Vía Dos Castilla y en el núcleo urbano de Pozuelo, tenemos muchos y buenos ejemplos. Ya hablamos aquí, en su día, de LA DORADA, el gran nombre resucitado en el Valle de las Cañas, como ejemplo del renacer gastronómico de esta ya gran ciudad de Madrid que es Pozuelo de Alarcón. La apertura de un gran centro comercial como EL ZIELO ha supuesto, al mismo tiempo, el nacimiento de muchos restaurantes que lo han convertido en lugar de moda para ver y ser visto, disfrutando de una buena comida o una buena cena. Pronto tendremos que hablar de estos restaurantes nuevos ubicados en este centro de la Avenida de Europa, porque allí está ahora el cogollo del buen comer de la zona. Y hay especialidades para todos los gustos.

Cerca de la estación y casi lindando con Aravaca, está LA ESPAÑOLA, uno de los grandes de Pozuelo de toda la vida. Su amplia terraza es el lugar ideal para disfrutar de una buena comida o una suculenta cena. Fundada en el año 1981, con ligeros vaivenes de popularidad y eficacia, ha sabido mantenerse siempre entre elegidos, sobre todo por la carne. Dicen los expertos que es una de las mejores de toda la comunidad de Madrid. Ya sea en chuletón, solomillo o entrecot, saborear carne en La Española es una bendición de Dios. Y aparte de la calidad de la carne, también influye en el éxito la salsa exclusiva que acompaña a todos los platos carnívoros, una salsa especialidad de la casa y de la que presumen como algo único y original. Y con razón. También es un plato típico la tortilla española, acompañada siempre por unos pimientos verdes fritos que están buenísimos. Presumen de tener los mejores pescados del mercado. Cualquiera que elijan tendrá toda la frescura y calidad de los buenos manjares. Os aconsejo que pidáis el tartar de atún, está muy bien hecho, con estilo y buen sabor. Otro de los platos destacables de su amplia carta es la ensalada de bogavante con lechuga fresca y salmón ahumado del bueno. Creo que merece mucho la pena, así como los langostinos en tempura y un pollo de corral en pepitoria que quita el sentido, un pollo como se hacía en los viejos tiempos. Hay un montón de cosas ricas en la carta, sólo nos hemos quedado con las que hemos probado. Y no olvidéis, después de comer o cenar, tomar una copa en el chill -out del restaurante, que se ha puesto muy de moda en la zona. Resumiendo, si pasáis por Pozuelo, no dejéis de visitar LA ESPAÑOLA. Os va a encantar. Y, por supuesto, podéis ir de nuestra parte a ver qué pasa.

 LA ESPAÑOLA

 

Avenida Juan XXIII,5

28224 – POZUELO DE ALARCÓN

TFNO.671 435 576

D’BERTO

Galicia se ha convertido en los últimos tiempos en lugar de atracción para miles de personas que buscan algo más que sol y playa. Aún teniendo en abundancia de ambas cosas, Galicia presume de otro tipo de alicientes que la convierten en destino obligado para aquellos que buscan bellos paisajes, monumentos increíbles, una gastronomía única y el encanto de sus gentes. Todo ello ha disparado el interés por esta tierra y su lanzamiento nacional e internacional. Uno de los lugares de culto de este despertar gallego al despegue turístico es O GROVE, centro neurálgico de una zona bellísima, con enclaves de categoría como SANXENXO, SAN VICENTE DO MAR, PORTONOVO y la sublime ISLA DA TOXA. Con estos argumentos no es de extrañar que una buena parte de los visitantes que llegan a Galicia se decanten por establecer su cuartel general en O GROVE y desde aquí conocer todos los encantos de la zona. Lógicamente, con el afianzamiento del interés turístico, la gastronomía ha experimentado un boom espectacular. Loa manjares gallegos siguen siendo uno de los objetivos esenciales de cuantos llegan hasta aquí con ganas de vivir plenamente la vida de otra manera y con otro sabor

 

Uno de estos templos de lo puramente gallego en O Grove es D’BERTO, actualmente el restaurante que mejor sabe tratar los productos del mar, siguiendo las directrices de los grandes maestros del pasado, que fueron nuestras madres y nuestras abuelas. MARISOL Y BERTO DOMINGO forman un equipo perfectamente conjuntado que han convertido su restaurante en uno de los grandes de Galicia. Aquí todo respira calidad, la materia prima es la base de la carta y el tamaño – porque el tamaño sí importa—y el cocinado de los distintos productos se atienen a las reglas de la más pura tradición gallega. Un buen comienzo sería una empanada casera de mariscos y pescados que es todo verdad y sabor. Las almejas a la sartén son de quitarse el sombrero por la calidad del producto y el resultado final del plato. Si os gusta el bogavante, aquí los tienen de hasta 5 kilos, enormes y apetitosos, preparados al gusto del consumidor. Probad el bogavante frito y ya me contaréis. Aquí podéis encontrar también unas cigalas increibles de medio kilo y unos percebes enormes que no se encuentran en otros restaurantes de mi tierra. Entre los pescados, me quedo con el mero a la brasa, especialidad de la casa, o la lubina a la plancha, o el rodaballo de verdad… Todo lo que pidas tiene el sello de calidad que exige BERTO a los productos que entran en su casa. El toque especial se lo pone MARISOL en su cocina, completando así un tándem perfecto que ha convertido D’BERTO en el restaurante de Galicia en el que mejor tratan los grandes manjares del mar. Si os acercáis a O GROVE, no dejéis de visitar de nuestra parte a esta pareja singular. Os pasará como me pasó a mí, que estaréis siempre deseando volver-

D’BERTO

Calle Teniente Domínguez 84

36980-O GROVE (Pontevedra)

Tfno.. 986 73 34 47

LA TORRE DEL ORO

Uno de los lugares mágicos de Madrid es su Plaza Mayor. Precisamente ahora se están celebrando los 400 años de este lugar emblemático en la geografía madrileña, uno de los más visitados por todos los viajeros que llegan a Madrid cada día, batiendo récords año tras año. Entrar en la Plaza Mayor es sumergirte en el pasado de una ciudad que no quiere olvidar lo que ha sido. Hace bien poco, un espectáculo visual rememoraba los grandes momentos históricos vividos por esta plaza, desde corridas de toros hasta ajusticiamientos públicos, todo ha tenido cabida en este centro vital de la gran ciudad. A mí me encanta sentarme, cuando cae la tarde sobre los ventanales de la plaza, saboreando un vermut de grifo y unas aceitunas con la mirada perdida, disfrutando íntimamente de la belleza de este trocito de mi Madrid, que figura ya entre las postales más hermosas que guardará mi alma para siempre. Todos los días ocurre algo en la Plaza Mayor, el bullicio está garantizado y las mesas de los bares que la circundan están repletas de visitantes ansiosos de probar las delicias de la gastronomía típica del Madrid de siempre.

 

Uno de estos bares de visita obligada es LA TORRE DEL ORO, un reducto andaluz en pleno centro de España. En cuanto entras, la alegría desbordante del personal de la barra te levanta el ánimo. Se han propuesto repartir felicidad y sonrisas y lo consiguen de verdad. En las paredes, las fotografías de toros y toreros comparten protagonismo con los rostros de las grandes figuras de la vida social que han visitado este lugar de culto. La Torre del Oro es, sencilla y llanamente, un rincón andaluz para tomar una caña muy bien tirada o un buen vermut de grifo, todo ello acompañado por las clásicas tapitas andaluzas de toda la vida. No hay que pedir nada más, ni gran cocina ni platos excelsos, eso queda para restaurantes andaluces de otro estilo. Aquí se conforman con servir bien lo que tienen, que no es poco. Lógicamente, una gran mayoría de clientes son extranjeros atraídos por el nombre de la plaza, pero también son muchos los madrileños de nacimiento o de adopción, como nosotros, que empezamos nuestro recorrido por las calles del viejo Madrid en este reducto de alegría y buen humor donde la vida pasa felizmente entre risas, canciones y buen vino. Si alguna vez entráis en la Plaza Mayor de Madrid, acercáos a LA TORRE DEL ORO y pedid una caña o un vermut de grifo con un buen aperitivo andaluz, para brindar por la vida. No es barato, ésa es la verdad, pero hay que tener en cuenta los impuestos que hay que pagar por tener un bar en esta plaza. Yo, personalmente, creo os va a encantar la visita.

LA TORRE DEL ORO

Plaza Mayor, 26

28012 – MADRID

TFNO. 913 665 016

RESTAURANTE ALAMEDA

La Rioja siempre es un buen destino para los amantes del vino, pero hay mucha gente que todavía no ha descubierto los secretos gastronómicos de esta zona de España que sabe comer muy bien. Hace poco tiempo, estuvimos en Logroño, la bella capital riojana, y comprobamos que, aparte de las excelencias de la conocidísima calle Laurel, hay lugares en la misma ciudad y sus alrededores que merecen una visita. Cierto que quien viaja a Logroño, indefectiblemente, tiene que darse un garbeo por su calle más emblemática. En ella hay bares, tabernas y restaurantes de todos los estilos, en los que el vino es el gran protagonista, acompañado por las tapas típicas de la zona en un despliegue total de sabores y texturas. Es un Logroño abierto al mundo y a la felicidad, que presume de lo suyo con argumentos imparables. Nosotros, que desconocíamos lo secretos gastronómicos de esta ciudad y de su Comunidad, quedamos prendidos de sus encantos para siempre y ya estamos deseando volver a deambular por sus calles y sus plazas al encuentro de la verdad más pura en el comer y en el beber. La calle Laurel ya es para nosotros una de las calles más “sabrosas” de España y la que mejor vende al mundo la categoría de la Rioja.
Cerca de Logroño, en FUENMAYOR, está uno de los templos del buen comer de estas tierras riojanas, el RESTAURANTE ALAMEDA, una de esas joyas que uno se encuentra de cuando en cuando viajando por España. Está muy bien decorado y en cuanto cruzas la puerta de entrada te encuentras como en casa por la calidad del servicio y sus contínuas atenciones. Fuimos un grupo bastante numeroso una noche de jueves, estaba muy animado y nos atendieron de maravilla. Probamos un montón de platos, las croquetas de jamón son sublimes, de las mejores que hemos comido nunca. Nos atrevimos con un carpaccio de cigalas perfectamente aliñado y no nos arrepentimos de pedirlo. Hay que probar sí o sí los garbanzos con bogavante, un plato extraño pero sabrosísimo y muy logrado. Las alcachofas con almejas y berberechos fue una de las grandes sorpresas agradables de la noche. Nos gustaron los salmonetes confitados y los pimientos del piquillo caramelizados, dos platos de mucha calidad y finura. Y como colofón, lo que por aquellas tierras riojanas llaman la mejor chuleta de España. No sé si estarán en lo cierto, pero puedo afirmar que es algo grandioso y que tiene bien merecida su fama. De lo mejorcito que hemos probado nunca. En resumen, valió la pena ir a Fuenmayor y visitar el ALAMEDA. Sólo una pequeña pega, a la hora de las copas, fueron bastante “tacañetes”, sobre todo teniendo en cuenta la factura que pagamos, pero, a pesar de ese detalle, os recomendamos que no dejéis de ir al ALAMEDA de Fuenmayor. No os defraudará.

RESTAURANTE ALAMEDA
Plaza Félix Azpilicueta 1
26360- FUENMAYOR (La Rioja)
Tfno. 941 450 044

ROOSTIQ

Las fechas de Navidad las aprovechamos, entre otras cosas, para reencontrarnos con los viejos amigos en torno a una mesa, para intercambiar lotería y, sobre todo, para mantener ese espíritu de paz, cariño y nostalgia que se respira en días tan entrañables. Madrid es una ciudad acostumbrada a celebrar por todo lo alto la Navidad, sus calles se encienden a finales de Noviembre, la Plaza Mayor se convierte en un mercadillo monumental y los lugares más típicos de la ciudad se llenan de grupos de amigos que van de bar en bar, de taberna en taberna, brindando por el futuro e inundándolo todo de alegría y buen humor. Yo pertenezco a una pandilla llamada LONG-PLAY, formada por algunos de los asíduos de aquella discoteca mítica de la plaza Vázquez de Mella en la que vivimos los años más divertidos de nuestras vidas. Este último diciembre fueron CHEMA SUÁREZ Y EDUARDOS GUERVÓS mis compañeros de comilona y regresamos a aquella zona madrileña tan llena de recuerdos, para revivir los buenos momento de Long-Play y celebrar por todo lo alto la llegada de un nueva Navidad. Esta vez le correspondió a Chema elegir el restaurante para nuestra comida y fue para todos un auténtico descubrimiento gastronómico.

 

ROOSTIQ, que así se llama el lugar elegido, está ubicado en el Madrid castizo de Augusto Figueroa. En cuanto entras, la modernidad y el estilo del restaurante te atraen y te conquistan. Chema me insistió mucho en que el propietario del negocio, ANTONIO ALVAREZ, es un sibarita y todos los productos de la carta proceden de una finca familiar que tiene en Palazuelo, en la provincia de Avila, y que cuida con todo mimo y cariño. Empezamos con unas anchoas realmente imperiales. No podían faltar los torreznos, especialidad de la casa, distintos a todos los torreznos que había probado hasta ahora. Los lomos de sardina marinados con un bocado muy apetecible y muy logrado de sabor y textura. Tengo que destacar también un plato excelso, las espinacas y rúcula a la brasa con huevo frito, una auténtica locura. Luego, como plato fuerte, yo me decidí por un pollo de la abuela, que estaba de muerte, es el mejor pollo que he comido en muchos años. Y he comido bastantes. Ellos eligieron vaca guikar a la parrilla de carbón de encina y rodaballo a la brasa, y todavía se están chupando los dedos. Me han contado que una de sus especialidades son las pizzas y lo comprobamos probando un trocito de una de ellas, que estaba realmente bien. Otro de sus platos estrella, que queda para mejor ocasión, es la cecina de buey de Avila y, por supuesto, algunos otros platos, que conforman una carta muy completa y muy apetitosa. Se nota que cuidan mucho la materia prima. Si pasas por ese Madrid castizo de Augusto Figueroa, pásate por ROOSTIQ y date un banquete de calidad y buen sabor. Y vete de mi parte, para que sepan que ya está entre mis lugares favoritos.

ROOSTIQ

Calle AUGUSTO FIGUEROA 47

28004 – MADRID

TFNO- 918 53 24 34

CASA TORIBIO

La fiesta de los toros tiene a Madrid como gran capital. En torno a las corridas de la plaza de las Ventas han proliferado, en los alrededores del coso taurino, una gran cantidad de bares y restaurantes a los que acuden los aficionados, antes y después de las corridas, para comentar entre amigos todos los pormenores de la corrida del día. En la mayoría de ellos se sirve el tradicional rabo de toro y los clásicos callos madrileños, porque ambos platos son el santo y seña de la gastronomía taurina de la capital. Darse un garbeo por estas tabernas y restaurantes es algo casi obligado para un buen aficionado a las corridas grandes. La feria de san Isidro convierte esta zona de Madrid en el mejor escaparate festivo de una ciudad que siente y ama la fiesta nacional por excelencia. A pesar de que últimamente hay una corriente de opinión contraria a este espectáculo, cuando en el cartel figuran los toreros de verdad, la plaza se llena y todos los bares, tabernas y restaurantes de la zona hacen su agosto en pleno mes de mayo. Hay que reconocer que, en torno a los toros, ha crecido una gastronomía muy peculiar, típicamente madrileña, que forma parte ya de la historia viva de esta ciudad universal y taurina.

Uno de estos lugares de raigambre taurina es CASA TORIBIO. Se trata de uno de los restaurantes preferidos por los aficionados para degustar el típico rabo de toro. Su alma mater, el gran TORIBIO ANTA, es un enamorado de la fiesta y del buen comer. Y eso se nota en todos los platos de la carta. Junto a MARI CARMEN RODRÍGUEZ en los fogones, forman un dúo imbatible. Los componentes de la peña CABRITOS HASTA LA MUERTE, de la que formo parte, encargamos un día de enero, fuera de los festejos taurinos, un cabrito al horno y puedo asegurar que nos ofrecieron uno de los mejores cabritos que hemos comida en nuestra vida. Antes del plato principal, Toribio nos ofreció unos espárragos XXL, de tamaño y sabor increíbles, un salpicón de la casa, que recordaremos durante mucho tiempo y unas anchoas que por sí solas justifican una visita. Si os apetece disfrutar de un menú taurino y madrileño, en casa Toribio tenéis el mejor rabo de toro de la ciudad. Por algo tiene la exclusiva de los rabos de los toros lidiados en Las Ventas y otras plazas españolas. Entre sus especialidades, están los chipirones encebollados, los espárragos anteriormente citados y su famoso rejonazo, un plato muy atractivo con patatas fritas, huevos rotos, virutas de jamón y toque final de angulas que vale la pena probar alguna vez en la vida. También preparan un estupendo cocido madrileño, unas típicas y muy sabrosas lentejas con chorizo y unas croquetas de rabo de toro muy logradas que no pueden faltar en vuestra elección. En resumen, lo mejor de la gastronomía madrileña está presente en la jugosa carta de CASA TORIBIO, uno de esos templos de lo taurino que nadie debe dejar de visitar si de verdad ama la fiesta de los toros. El gran Toribio se encargará, cuando vayáis de nuestra parte, de haceros la vida un poco más feliz y mucho más sabrosa. Y pedidle que os prepare un gintonic, es gloria bendita ¡¡¡

CASA TORIBIO

Calle Cardenal Beluga, 14

28028 – MADRID

TFNO. 913 55 90 20

EL RINCÓN DE ALBERTO

Logroño es una ciudad en constante evolución en todos los aspectos. Ser capital del vino de Rioja, uno de los grandes del mundo, y parada importante del Camino de Santiago le han dado empaque y señorío. Es una delicia recorrer sus calles, visitar sus bodegas, tapear por los lugares clásicos en los que la vida cambia de color. Me gusta Logroño, acabo de descubrirlo otra vez con motivo de la entrega de los premios a los valores humanos de Cope Rioja. He vuelto a darme un garbeo por la calle Laurel y aledañas, en busca del pincho perfecto y he comprobado que están en su pleno apogeo. Tomarte un Rioja de último grito con una buena tapa de bravas o de champiñones es un placer del que se puede disfrutar a diario en este Logroño con encanto que acabo de recuperar para mi álbum de buenos sabores. Tuve también la suerte de saludar a uno de mis ídolos futbolísticos de siempre, el gran TATO ABADÍA, que tiene en el caso viejo de Logroño LA CASA DE LOS QUESOS, en donde se pueden degustar los mejores quesos del mundo. Fue un placer compartir con él queso y vino recordando aquellos tiempos del “gol en Las Gaunas”, uno de los iconos sonoros de la radio de entonces. Una visita a la bodega CONDE DE VALDEMAR, pionera de los vinos de esta tierra, y a la increíble arquitectura de MARQUÉS DE RISCAL fueron el colofón a dos días intensos vividos en el corazón del Logroño más puro.

 

Una de las grandes sorpresas de este viaje la vivimos en EL RINCÓN DE ALBERTO. Nos descubrieron este templo del buen comer nuestro amigo IÑAKI IRIGOYEN y la directora de Cope Rioja, ANA ORÚE, como final de recorrido por la calle Laurel. ALBERTO es un tipo encantador, que ha conseguido crear un lugar muy acogedor, donde se respira cariño y calidad. Voy a enumerar todos los platos de los que disfrutamos esa noche mágica, porque nos dieron la auténtica dimensión de este Rincón de fama bien ganada en Logroño. Nos sorprendieron gratamente las lecherillas de cordero, deliciosamente crujientes y sabrosas. Son muy típicas de la zona y están riquísimas. Luego vino un carpaccio de boletus finísimo y muy aconsejable. Los pimientos de cristal fueron los mejores que hemos comido en mucho tiempo. Le damos matrícula de honor. Y uno de los manjares de la noche fue el pisto riojano, una receta muy personal de Alberto y que no tiene nada que ver con ningún otro pisto que hayas probado nunca. No quiero olvidarme de los chicharros en escabeche, que me supieron a gloria y protagonizaron los primeros aplausos de la noche junto a las croquetas de jamón ibérico y las increíbles albóndigas de ternera, que pusieron el punto y final a una cena larga e inolvidable en uno de esos lugares de visita obligada en el itinerario gastronómico de Logroño. La ubicación del restaurante, en el cogollo de la ruta del tapeo, es otro de los alicientes para no dejar de visitar EL RINCÓN DE ALBERTO. Vas a disfrutar de una gastronomía sencilla y pura, que respeta el sabor de la materia prima y le otorga categoría de manjar a cada uno de sus platos. Y, si lo deseas, vete de nuestra parte. Te invitarán a algo, seguro.

 

EL RINCÓN DE ALBERTO.

Calle San Agustín 3

26001 – LOGROÑO

TFNO.666 910 907

LA CEPA GALLEGA

Cádiz es una de las ciudades más bellas y divertidas de España. Hay algo en su gente que te invita a vivir y a disfrutar. Siempre que me acerco a la gran TACITA DE PLATA me pongo en contacto con mi querido amigo QUIQUE LAFUENTE, gaditano de pura cepa y uno de los grandes disfrutadores de esta gran ciudad. Ir con Quique por las calles de Cádiz es ir de abrazo en abrazo, de chiste en chiste, de risa en risa, de juerga en juerga. Así son las gentes de allí, sinceras, abiertas, enamoradas de su ciudad y siempre con ganas de hacerte feliz. Recorrer sus callejuelas típicas es un hermoso ejercicio de diversidad y alegría. Se come y se bebe bien por aquí abajo, saben freir el pescado del día como nadie, te llevan de la caña a la manzanilla, del vino al vermut, del jamón a la tortillita de camarones siempre con la calidad y el buen hacer de la gente que sabe de estas cosas. También la nueva cocina ha bajado hasta el Sur en su empeño de conquistar los paladares con platos sofisticados, típico de estas nuevas estrellas de la cocina, pero yo sigo prefiriendo el otro Cádiz, el puro, el auténtico, el sencillo, el sabroso, el que no tiene ni trampa ni cartón, el que disfruto con mi amigo Quique cuando el cuerpo me pide Carnaval o simplemente oler a vida y a felicidad. Sólo por eso, ya vale la pena acercarse de cuando en cuando a este Cádiz de sal y de luz, que ya está entre mis lugares más queridos.

Hay un lugar que no falta nunca en mi recorrido festivo por Cádiz. Se llama LA CEPA GALLEGA. Desgraciadamente, estuvo un largo tiempo cerrado, pero ha vuelto a abrir en el mismo lugar y con la misma filosofía que antaño. Hasta hace bien poco, lo regentaba FELIX FERNÁNDEZ con un estilo personalísimo y una amabilidad exquisita. Ahora, lo han recuperado BERNARDO CRUZ y SOPHIE SJODAHL, propietarios también del restaurante LA MAR DE GAMBAS. Han respetado todo lo bueno que tenía su antecesor, la decoración originalísima del local como un típico ultramarinos de toda la vida, la bodega que es una de las mejor surtidas de toda la ciudad, el papel en el que se sirven las tapas y raciones, su excelente jamón ibérico de calidad superior, la caña de lomo que no vas a encontrar en ningún otro lugar y, por supuesto, las conservas vegetales y de pescado, que son la admiración de sus clientes y que muchos de ellos, aparte de consumirlas en el local, se las llevan a casa con bastante frecuencia. Y esto es todo. Con estos ingredientes LA CEPA GALLEGA se ha convertido, otra vez, en lugar de reunión del todo Cádiz y en la tertulia gastronómico-festiva más concurrida. Vale la pena pasarse por allí a la hora del aperitivo para conocer a fondo el espíritu de los habitantes de este rincón andaluz, donde la vida pasa sin sobresaltos, siempre con una sonrisa, a golpe de tertulia, mientras los responsables de LA CEPA GALLEGA hacen todo lo posible para que te lo pases en grande comiendo, bebiendo y charlando. Se puede pedir más?

LA CEPA GALLEGA.

Calle Plocia,9

11006- CÁDIZ.

TFNO.856 398 154

EL LANDÓ

El Madrid del Palacio Real es un Madrid de gran altura turística y gastronómica. Deambular por esas calles estrechas, donde todavía se siente viva la historia madrileña de siempre, es un inmenso placer. Por allí está el CAFÉ DE ORIENTE, centro neurálgico del bien vivir de la zona, o EL ANCIANO REY DE LOS VINOS, una prolongación del Madrid castizo y verbenero que revienta de alegría los fines de semana; o EL CAFÉ DE CHINITAS y EL CORRAL DE LA MORERÍA, auténticas catedrales del flamenco, considerados como dos de los mejores tablaos de Madrid. La catedral de La Almudena se llena cada día de madrileños y visitantes que quieren ver de cerca uno de los mejores atardeceres del mundo, cando el sol se acuesta sobre los jardines de Sabattini y pinta los cielos de un rojo sangriento. Así es este barrio de Madrid, elegante y variopinto, al que un día llegó el gran LUCIO BLÁZQUEZ para montar otra de las joyas de su imperio gastronómico, EL LANDÓ. Tras CASA LUCIO y EL VIEJO MADRID, el tabernero mayor del mundo quería estar en el cogollo madrileño del entorno de la Plaza de Oriente y puso al frente de su nuevo restaurante a su cuñado ANGEL GONZÁLEZ, que ha sabido colocarlo, con maestría y personalidad, entre las mejores opciones gastronómicas de Madrid. Tras su jubilación, ha entregado los trastos a su hijo Angelito, quien, con la ayuda inestimable de ALEJANDRO ARRIBAS y tras una ligera remodelación, mantiene en todo lo alto su categoría y su sabor.

Lo mejor de EL LANDÓ es cómo te reciben en la mesa, con una buena ración de ese jamón de categoría especial del que presumen – y con razón – y ese tomate finamente cortado con el aliño personal de la casa, que son el preámbulo a una comida feliz. Me sorprendieron mucho las coquinas, porque no me esperaba encontrarlas en la carta y puedo jurar que estaban buenísimas. En El Landó hay que, probar, inevitablemente, los torreznos, porque forman parte de sus grandes especialidades. Tienen el punto perfecto y no empalagan, como ocurre con muchos de los que sirven por ahí, que están sobrados de aceite. No pueden faltar en un restaurante de la marca Lucio los huevos rotos a su estilo, que ha conseguido elevar a la categoría de plato mundial. Es, sin duda, una de las grandes estrellas de la carta. Los callos no le van a la zaga, son extraordinarios y creo que están, ahora mismo, entre los mejores de Madrid. A quien le guste la carne, que pida un steak-tartar y va a saber lo que es bueno, se lo preparan con mimo y con cariño, y los que los han probado dicen que están de matrícula de honor. Las carnes en general, tienen aquí un tratamiento de altura, fileteada y en su punto, siempre al gusto de los comensales. Me gustaron mucho las chuletitas de lechal con ese poderío de sabor que tiene la buena carne de cordero. No faltan en la carta los pescados y es una opción de garantías para quienes prefieren el mar a la montaña. Vale la pena sentarse en EL LANDÓ a disfrutar de una buena comida castiza, con Angel González, su hijo Angelito y Alejandro Arribas, recién incorporado a la dirección, empeñados en hacerte la vida más fácil. Y hasta podéis ir de mi parte si os apetece. No os van a defraudar.

EL LANDÓ

Plaza Gabriel Miró, 8 – 28005 – MADRID

TFNO, 981 366 76 81

CHEF RIVERA

Padrón, mi pueblo de alma y de carnet, es un lugar para quedarse y disfrutar. En el vértice mismo del Camino de Santiago, su ubicación en la antesala de las Rías Bajas y su apabullante historia literaria son motivos suficientes para visitar esta villa. CAMILO JOSÉ CELA y ROSALÍA DE CASTRO son reclamos suficientes para hacer una parada y conocerla algo más profundamente. Pasear por sus calles de piedra, sentarse a ver pasar la vida en el paseo del Espolón, subir al monte Santiaguiño lleno de sensaciones jacobeas, visitar la casa museo de la gran Rosalía, la cantora del Sar, acercarse a la antigua Iria Flavia para sentir la fuerza creativa del Nobel padronés, comprobar en Herbón cómo nacen y crecen los famosos pimientos verdes de esta tierra, admirar las pesqueiras que jalonan el río Ulla, donde se pescan las famosas lampreas, son suficientes argumentos para hacer un alto en el Camino y disfrutar a tope de uno de los lugares más bellos y acogedores de Galicia. Don Camilo José Cela, hombre de bien escribir y de mejor comer, cuando aparecía por su Padrón del alma, no dejaba nunca de visitar el restaurante de su amigo JOSÉ ANTONIO RIVERA, el famoso CHEF RIVERA, donde su recuerdo sigue vivo en las distintas fotografías que hacen de este restaurante un museo permanente a la memoria del que fuera, como decimos por aquí, un buen “papador”. José Antonio y su familia se afanan cada día en mantener el gran nivel de la cocina padronesa y su hotel-restaurante está en todas las guías gastronómicas, incluida la guía Michelín. Tiene mérito este hombre criado en fogones extranjeros, que un día regresó a su pueblo para montar lo que entonces se consideró una locura, pero su empeño y dedicación lo convirtieron en lo que es hoy, un templo de la buena y actual cocina gallega.

Llegas al CHEF RIVERA y lo primero que te sorprende es su decoración. Con una barra muy acogedora, que tiene entrada al hotel y al restaurante. En las paredes, cuadros de grandes pintores de la tierra, destacando su colección de LAXEIRO. Huele a buena cocina de verdad cuando entras en el sancta sanctorum de José ANTONIO RIVERA. Para empezar, yo pediría lo que nosotros solemos pedir cuando vamos por allí, una empanada de maíz de berberechos realmente inconmensurable. Las empanadas de maíz suelen tener un problema, que son demasiado gruesas y difíciles de comer, la suya es una empanada delgada y muy bien aliñada por dentro y por fuera. Vale la pena repetir. En un restaurante típicamente gallego como éste no pueden faltar unas buenas almejas a la marinera o un estupendo pulpo, para seguir abriendo boca. Y como plato estrella, decídete por el RAPE RIVERA, una de las grandes especialidades de la casa. No vas a poder comer algo igual en ningún otro sitio. Y la reina de la carta del Chef es, sin duda, la lamprea, te la sirven de distintas maneras, todas exquisitas, a la bordelesa, en pastelón, en revuelto, en minihamburguesas o en risotto. Cuando llega la temporada de caza, la liebre, el jabalí y el corzo de convierten en platos estrellas de la carta. Tiene fama su solomillo, sus medallones de cebón y, por supuesto, todos los pescados de la zona a los que el Chef le da su punto exacto de cariño y de sabor. Y al final de la comida, pídele a JOSÉ ANTONIO que te abra una botella de uno de los cientos de OPORTOS que abarrotan su bodega, te degollará la botella en la misma mesa y vivirás un momento único e irrepetible. Así es CHEF RIVERA, un restaurante de culto que está en PADRÓN esperándote con los brazos abiertos. JOSE ANTONIO RIVERA, su hijo ALEJANDRO y su mujer PIERRETTE, son para mí algo entrañable y espero que lo sean también para tí cuando vayas de mi parte.

 

CHEF RIVERA

C/ Enlace Parque 7 – 15900 PADRÓN (La Coruña)

Tfno.. 981 81 04 13