PEPE DO COXO

Galicia es un milagro permanente, sobre todo en verano. Las rías gallegas tienen un encanto muy especial, desde las Altas a las Bajas, aunque sean estas últimas las que se llevan el mayor porcentaje de elogios y titulares. Este verano he tenido oportunidad de visitar una de las joyas de las Rías Altas, la ría de Muros, gracias a la insistencia de mi querido amigo JOSÉ VÁZQUEZ, empeñado el hombre en que descubriera los secretos gastronómicos y paisajísticos de este bello rincón de mi tierra. El día elegido no fue el mejor, todo hay que decirlo. Amaneció uno de esos días de verano típicamente gallego, con un potente y enrabietado viento del Sur, que suele traer abundante nubosidad y una carga extra de lluvia. Allá nos fuimos desde la calma hermosa de MERA hacia Muros, atravesando la Galicia interior por tierras de Brión, Negreira y Rois, pasando luego por Noia, el centro neurálgico, junto a Muros, de este enclave excepcional de la costa gallega, hasta llegar a FREIXO, un bellísimo puerto marinero que está en plena ría y donde se ubica el templo gastronómico recomendado por mi amigo Pepe Vázquez. Valió la pena el viaje y, aunque la meteorología nos jugó una mala pasada, todo se compensó con la belleza del lugar y con el gran banquete marinero que vino después. BENITO CAAMAÑO, un enamorado de este lugar de ensueño, después de visitar en ARTEIXO su empresa TOP WASH, que se encarga de teñir y preparar los vaqueros de ZARA, fue nuestro gran anfitrión y a él le debemos el descubrimiento de un lugar único en la guía de sabores de mi tierra.

Entrar en PEPE DO COXO es entrar en el paraíso del mar galaico. Las mesas llenas de clientes demuestran bien a las claras que aquí se come de lujo. Lo comprobamos rápidamente en cuanto aparece una docena de ostras relucientes, de un tamaño ideal, como nos gustan a los gallegos, ni muy grandes ni muy pequeñas, con un intenso sabor a mar y a frescura. Una auténtica delicia. Luego, llegaron las famosas almejas de la ría, que nos zampamos al natural sin el clásico limón y sin aditamento alguno, todo un lujo de sabor y de pureza. Más tarde, entre trago y trago de VIÑA MEIN, nuestro ribeiro favorito, Pepe do Coxo, el gran jefe de este templo de mar y de verdad, nos sirvió unos berberechos excelsos, que son el santo y seña de esta ría increiblemente fecunda. Para terminar la exhibición marinera, unas cigalas del dia, cocidas y frías, que nos supieron a gloria bendita.

Cerramos el gran banquete con una enorme caldeirada de abadejo, uno de esos guisos marineros que tanto prestigio le siguen dando a la cocina más pura de mi tierra. En la carta del restaurante está todo lo que uno puede desear cuando viene a Galicia, los camarones, los lubrigantes, el jarrete guisado, los mejores pescados de la zona y, por encima de todo, la amabilidad y el cariño del personal, que se desvive por hacerte la vida feliz. Os recomiendo que, si os acercáis a Galicia, no dejéis de visitar esta ría de Muros y Noya, hacer un paradiña en FREIXO y visitar a PEPE DO COXO, para sentir el sabroso embrujo del mar de mi tierra.

PEPE DO COXO

Paseo de la Ribera 70
15288- FREIXO (La Coruña)
Tfno.. 981 765 189

CASA DO ARXENTINO

Si alguna vez os acercáis a La Coruña, os recomiendo que no dejéis de visitar MERA. Esta localidad, ubicada en el ayuntamiento de OLEIROS, es un remanso de paz, playa y belleza. Tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse, en cuestión de pocos años, en uno de los lugares clave en el desarrollo turístico de Galicia. Mera es un encanto total. Sus playas, por supuesto todas ellas con bandera azul, se llenan de bañistas en cuanto asoma el primer rayo de sol por el horizonte. A lo lejos, el faro emerge sobre un mar embravecido que se estrella contra las rocas del Seixo Blanco, dibujando un espectáculo inolvidable. Recorrer el Paseo Marítimo, que va desde Espiñeiro hasta Canide, es la mejor manera de sentir en directo todo lo que de hermoso y atractivo tiene este lugar escondido en el mar y abierto al futuro. Hasta aquí llegan veraneantes de toda España para vivir unas vacaciones distintas, lejos de ruidos y multitudes. Sentarte en una de sus terrazas, frente a la playa, mientras el sol se acuesta en la lejanía cercana de la torre de Hércules de La Coruña y el faro de Mera, es una sensación increible que vas a tardar en olvidar. Sólo por eso ya vale la pena recalar en Mera cuando vengas a esta tierra. Si a esto le añadimos la cordialidad de sus gentes y su personalísima gastronomía, tendremos completa la lista de atractivos que han convertido a Mera en una de las perlas del verano gallego.
Hay muchos lugares en Mera para disfrutar de la buena mesa. De algunos hemos hablado ya en este mismo blog. Hoy visitamos uno de los más entrañables, LA CASA DO ARXENTINO, un edificio de gran belleza y muy ligado a la historia de esta localidad, convertido en hotel y restaurante desde hace algunos años. Es un hotel con mucho encanto, con unas habitaciones muy bellas, con unas vistas preciosas, situadas en la parte alta de edificio, que están solicitadísimas en cualquier época del año, pero sobre todo en verano. En cuanto al restaurante, hay que decir que MERCHE, su actual arrendataria – porque el edificio es propiedad del ayuntamiento de Oleiros – ha intentado ofrecer a su clientela una cocina de verdad, arraigada en los sabores de la tierra y con su toque personal. Hay que probar el pastel de centollo, es uno de los platos destacados de la carta, al igual que las croquetas, que están siempre en su punto. Por supuesto, es inevitable pedir unos mejillones de Lorbé de los de tamaño XXL, o un estupendo pulpo á feira, o unas deliciosas almejas a la marinera, todo en su punto de sabor y calidad. Tiene fama en la zona el arroz con bogavante de este lugar y de hecho es el plato más solicitado de la carta. Digo yo que por algo será. Presumen de hacer una lasaña distinta, la de centollo gallego con berenjenas y tiene motivos para presumir de ella. En cuanto a las carnes, cualquiera que elijan tiene el sabor, la calidad y la ternura de las buenas carnes gallegas. En definitiva, que vale la pena entrar en LA CASA DO ARXENTINO, saludar a Merche y disfrutar del espectáculo de una cocina muy gallega y muy de Mera. Vayan de mi parte a ver qué pasa. No se arrepentirán.

CASA DO ARXENTINO
Rúa Cividanes, 9
15177 – MERA (Oleiros)
Tfno.. 981 628 284

EL ASADOR DEL PARQUE

Los alrededores de Madrid merecen una visita, no sólo por sus atractivos monumentales y paisajísticos, sino también por su excelente gastronomía. Hay lugares que se han convertido en míticos en la amplísima geografía de sabores de la comunidad madrileña. La pandilla CABRITOS HASTA LA MUERTE, que formamos un grupo de amigos enamorados del buen comer, de la aventura y de la vida, acostumbramos a viajar por esos restaurantes de pueblo y, de cuando en cuando, nos topamos con alguna sorpresa inesperada. En uno de estos viajes, el amigo ERNESTO ALBA, que tiene profundas raíces familiares en Galapagar, nos llevó hasta esta localidad a todo el grupo, para conocer un restaurante que desde ahora ya está entre nuestros favoritos. Era un hermoso día de primavera, brillaba el sol en todo lo alto y todo hacía presagiar un gran día de amistad, camaradería y buena pitanza. Nos sentamos en una amplia y soleada terraza de un restaurante desconocido por nosotros hasta ese momento y a partir de ahí, todo fue disfrutar y disfrutar, de caña en caña, de vino en vino y de sabor en sabor. Gracias al amigo Ernesto, al que llamamos cariñosamente EL PAQUETERO, porque se dedica al envío de paquetes a todo el mundo, tenemos un nuevo restaurante en nuestra lista de favoritos fuera de la capital madrileña.
EL ASADOR DEL PARQUE es un pequeño reducto de buen gusto y calidad regentado por los hermanos ALFREDO Y CARLOS DE LA IGLESIA y ubicado en Galapagar, en un hermoso rincón de este pueblo de tanta raigambre torera, porque por algo de aquí es el gran JOSÉ TOMÁS. Lo primero que saboreamos a nuestra llegada, con una cañas muy bien tiradas, fueron una anchoas de gran categoría y unos torreznos típicos del lugar que ya están en la lista de los torreznos y anchoas inolvidables. Los tomates semisecos con sardinas ahumadas, ajoblanco y pesto son especialidad de la casa y hay que probarlos sí o sí. Nos gustó mucho el crujiente de langostinos sobre salsa floreal, un plato original y muy bien logrado. Lo mismo se puede de los puerros del Asador con sofrito de ajos. Y si os apetece algo más serio y con más enjundia, el cochinillo de la casa está delicioso. Para los que le guste el atún, tienen un atún rojo con arroz chaufa muy espectacular y sabroso. Para terminar, nada mejor que un Tomahawk de vaca a la brasa impresionante o el arroz con bogavante, otra de las grandes especialidades de la casa. Como podéis comprobar, tienen una gran variedad de platos en la carta y todos ellos pueden presumir de altura, calidad y, aunque el día que fuimos nosotros, el cordero no fue la mejor elección porque estaba un poco pasado de horno, doy fe de que también lo hacen muy bien. Creo que la culpa fue nuestra por llegar tarde. Resumiendo, recomendamos un viaje a la bella Galapagar, a un pasito de Madrid, para disfrutar de un gran paisaje y de las excelencias de este Asador del Parque donde ALFREDO Y CARLOS son felices y hacen felices a los que les visitan. Vale la pena probar.

EL ASADOR DEL PARQUE
c/ Romacalderas,3 (junto al Puente El Herreño)
288260 – GALAPAGAR
TFNO 91 851 48 48

LA ESPAÑOLA

Hablar del Madrid gastronómico es hablar también de sus alrededores, donde siguen triunfando auténticos templos del buen comer, que con el paso de los años se han convertido en imprescindibles. Uno de esos lugares es POZUELO DE ALARCÓN, el municipio con el nivel de vida más alto de España. En su amplia geografía urbana parecen aquí y allá restaurantes y tabernas con suficientes atractivos para figurar en nuestra guía de favoritos. En la Avenida de Europa, en la Vía Dos Castilla y en el núcleo urbano de Pozuelo, tenemos muchos y buenos ejemplos. Ya hablamos aquí, en su día, de LA DORADA, el gran nombre resucitado en el Valle de las Cañas, como ejemplo del renacer gastronómico de esta ya gran ciudad de Madrid que es Pozuelo de Alarcón. La apertura de un gran centro comercial como EL ZIELO ha supuesto, al mismo tiempo, el nacimiento de muchos restaurantes que lo han convertido en lugar de moda para ver y ser visto, disfrutando de una buena comida o una buena cena. Pronto tendremos que hablar de estos restaurantes nuevos ubicados en este centro de la Avenida de Europa, porque allí está ahora el cogollo del buen comer de la zona. Y hay especialidades para todos los gustos.

Cerca de la estación y casi lindando con Aravaca, está LA ESPAÑOLA, uno de los grandes de Pozuelo de toda la vida. Su amplia terraza es el lugar ideal para disfrutar de una buena comida o una suculenta cena. Fundada en el año 1981, con ligeros vaivenes de popularidad y eficacia, ha sabido mantenerse siempre entre elegidos, sobre todo por la carne. Dicen los expertos que es una de las mejores de toda la comunidad de Madrid. Ya sea en chuletón, solomillo o entrecot, saborear carne en La Española es una bendición de Dios. Y aparte de la calidad de la carne, también influye en el éxito la salsa exclusiva que acompaña a todos los platos carnívoros, una salsa especialidad de la casa y de la que presumen como algo único y original. Y con razón. También es un plato típico la tortilla española, acompañada siempre por unos pimientos verdes fritos que están buenísimos. Presumen de tener los mejores pescados del mercado. Cualquiera que elijan tendrá toda la frescura y calidad de los buenos manjares. Os aconsejo que pidáis el tartar de atún, está muy bien hecho, con estilo y buen sabor. Otro de los platos destacables de su amplia carta es la ensalada de bogavante con lechuga fresca y salmón ahumado del bueno. Creo que merece mucho la pena, así como los langostinos en tempura y un pollo de corral en pepitoria que quita el sentido, un pollo como se hacía en los viejos tiempos. Hay un montón de cosas ricas en la carta, sólo nos hemos quedado con las que hemos probado. Y no olvidéis, después de comer o cenar, tomar una copa en el chill -out del restaurante, que se ha puesto muy de moda en la zona. Resumiendo, si pasáis por Pozuelo, no dejéis de visitar LA ESPAÑOLA. Os va a encantar. Y, por supuesto, podéis ir de nuestra parte a ver qué pasa.

 LA ESPAÑOLA

 

Avenida Juan XXIII,5

28224 – POZUELO DE ALARCÓN

TFNO.671 435 576

D’BERTO

Galicia se ha convertido en los últimos tiempos en lugar de atracción para miles de personas que buscan algo más que sol y playa. Aún teniendo en abundancia de ambas cosas, Galicia presume de otro tipo de alicientes que la convierten en destino obligado para aquellos que buscan bellos paisajes, monumentos increíbles, una gastronomía única y el encanto de sus gentes. Todo ello ha disparado el interés por esta tierra y su lanzamiento nacional e internacional. Uno de los lugares de culto de este despertar gallego al despegue turístico es O GROVE, centro neurálgico de una zona bellísima, con enclaves de categoría como SANXENXO, SAN VICENTE DO MAR, PORTONOVO y la sublime ISLA DA TOXA. Con estos argumentos no es de extrañar que una buena parte de los visitantes que llegan a Galicia se decanten por establecer su cuartel general en O GROVE y desde aquí conocer todos los encantos de la zona. Lógicamente, con el afianzamiento del interés turístico, la gastronomía ha experimentado un boom espectacular. Loa manjares gallegos siguen siendo uno de los objetivos esenciales de cuantos llegan hasta aquí con ganas de vivir plenamente la vida de otra manera y con otro sabor

 

Uno de estos templos de lo puramente gallego en O Grove es D’BERTO, actualmente el restaurante que mejor sabe tratar los productos del mar, siguiendo las directrices de los grandes maestros del pasado, que fueron nuestras madres y nuestras abuelas. MARISOL Y BERTO DOMINGO forman un equipo perfectamente conjuntado que han convertido su restaurante en uno de los grandes de Galicia. Aquí todo respira calidad, la materia prima es la base de la carta y el tamaño – porque el tamaño sí importa—y el cocinado de los distintos productos se atienen a las reglas de la más pura tradición gallega. Un buen comienzo sería una empanada casera de mariscos y pescados que es todo verdad y sabor. Las almejas a la sartén son de quitarse el sombrero por la calidad del producto y el resultado final del plato. Si os gusta el bogavante, aquí los tienen de hasta 5 kilos, enormes y apetitosos, preparados al gusto del consumidor. Probad el bogavante frito y ya me contaréis. Aquí podéis encontrar también unas cigalas increibles de medio kilo y unos percebes enormes que no se encuentran en otros restaurantes de mi tierra. Entre los pescados, me quedo con el mero a la brasa, especialidad de la casa, o la lubina a la plancha, o el rodaballo de verdad… Todo lo que pidas tiene el sello de calidad que exige BERTO a los productos que entran en su casa. El toque especial se lo pone MARISOL en su cocina, completando así un tándem perfecto que ha convertido D’BERTO en el restaurante de Galicia en el que mejor tratan los grandes manjares del mar. Si os acercáis a O GROVE, no dejéis de visitar de nuestra parte a esta pareja singular. Os pasará como me pasó a mí, que estaréis siempre deseando volver-

D’BERTO

Calle Teniente Domínguez 84

36980-O GROVE (Pontevedra)

Tfno.. 986 73 34 47

LA TORRE DEL ORO

Uno de los lugares mágicos de Madrid es su Plaza Mayor. Precisamente ahora se están celebrando los 400 años de este lugar emblemático en la geografía madrileña, uno de los más visitados por todos los viajeros que llegan a Madrid cada día, batiendo récords año tras año. Entrar en la Plaza Mayor es sumergirte en el pasado de una ciudad que no quiere olvidar lo que ha sido. Hace bien poco, un espectáculo visual rememoraba los grandes momentos históricos vividos por esta plaza, desde corridas de toros hasta ajusticiamientos públicos, todo ha tenido cabida en este centro vital de la gran ciudad. A mí me encanta sentarme, cuando cae la tarde sobre los ventanales de la plaza, saboreando un vermut de grifo y unas aceitunas con la mirada perdida, disfrutando íntimamente de la belleza de este trocito de mi Madrid, que figura ya entre las postales más hermosas que guardará mi alma para siempre. Todos los días ocurre algo en la Plaza Mayor, el bullicio está garantizado y las mesas de los bares que la circundan están repletas de visitantes ansiosos de probar las delicias de la gastronomía típica del Madrid de siempre.

 

Uno de estos bares de visita obligada es LA TORRE DEL ORO, un reducto andaluz en pleno centro de España. En cuanto entras, la alegría desbordante del personal de la barra te levanta el ánimo. Se han propuesto repartir felicidad y sonrisas y lo consiguen de verdad. En las paredes, las fotografías de toros y toreros comparten protagonismo con los rostros de las grandes figuras de la vida social que han visitado este lugar de culto. La Torre del Oro es, sencilla y llanamente, un rincón andaluz para tomar una caña muy bien tirada o un buen vermut de grifo, todo ello acompañado por las clásicas tapitas andaluzas de toda la vida. No hay que pedir nada más, ni gran cocina ni platos excelsos, eso queda para restaurantes andaluces de otro estilo. Aquí se conforman con servir bien lo que tienen, que no es poco. Lógicamente, una gran mayoría de clientes son extranjeros atraídos por el nombre de la plaza, pero también son muchos los madrileños de nacimiento o de adopción, como nosotros, que empezamos nuestro recorrido por las calles del viejo Madrid en este reducto de alegría y buen humor donde la vida pasa felizmente entre risas, canciones y buen vino. Si alguna vez entráis en la Plaza Mayor de Madrid, acercáos a LA TORRE DEL ORO y pedid una caña o un vermut de grifo con un buen aperitivo andaluz, para brindar por la vida. No es barato, ésa es la verdad, pero hay que tener en cuenta los impuestos que hay que pagar por tener un bar en esta plaza. Yo, personalmente, creo os va a encantar la visita.

LA TORRE DEL ORO

Plaza Mayor, 26

28012 – MADRID

TFNO. 913 665 016

RESTAURANTE ALAMEDA

La Rioja siempre es un buen destino para los amantes del vino, pero hay mucha gente que todavía no ha descubierto los secretos gastronómicos de esta zona de España que sabe comer muy bien. Hace poco tiempo, estuvimos en Logroño, la bella capital riojana, y comprobamos que, aparte de las excelencias de la conocidísima calle Laurel, hay lugares en la misma ciudad y sus alrededores que merecen una visita. Cierto que quien viaja a Logroño, indefectiblemente, tiene que darse un garbeo por su calle más emblemática. En ella hay bares, tabernas y restaurantes de todos los estilos, en los que el vino es el gran protagonista, acompañado por las tapas típicas de la zona en un despliegue total de sabores y texturas. Es un Logroño abierto al mundo y a la felicidad, que presume de lo suyo con argumentos imparables. Nosotros, que desconocíamos lo secretos gastronómicos de esta ciudad y de su Comunidad, quedamos prendidos de sus encantos para siempre y ya estamos deseando volver a deambular por sus calles y sus plazas al encuentro de la verdad más pura en el comer y en el beber. La calle Laurel ya es para nosotros una de las calles más “sabrosas” de España y la que mejor vende al mundo la categoría de la Rioja.
Cerca de Logroño, en FUENMAYOR, está uno de los templos del buen comer de estas tierras riojanas, el RESTAURANTE ALAMEDA, una de esas joyas que uno se encuentra de cuando en cuando viajando por España. Está muy bien decorado y en cuanto cruzas la puerta de entrada te encuentras como en casa por la calidad del servicio y sus contínuas atenciones. Fuimos un grupo bastante numeroso una noche de jueves, estaba muy animado y nos atendieron de maravilla. Probamos un montón de platos, las croquetas de jamón son sublimes, de las mejores que hemos comido nunca. Nos atrevimos con un carpaccio de cigalas perfectamente aliñado y no nos arrepentimos de pedirlo. Hay que probar sí o sí los garbanzos con bogavante, un plato extraño pero sabrosísimo y muy logrado. Las alcachofas con almejas y berberechos fue una de las grandes sorpresas agradables de la noche. Nos gustaron los salmonetes confitados y los pimientos del piquillo caramelizados, dos platos de mucha calidad y finura. Y como colofón, lo que por aquellas tierras riojanas llaman la mejor chuleta de España. No sé si estarán en lo cierto, pero puedo afirmar que es algo grandioso y que tiene bien merecida su fama. De lo mejorcito que hemos probado nunca. En resumen, valió la pena ir a Fuenmayor y visitar el ALAMEDA. Sólo una pequeña pega, a la hora de las copas, fueron bastante “tacañetes”, sobre todo teniendo en cuenta la factura que pagamos, pero, a pesar de ese detalle, os recomendamos que no dejéis de ir al ALAMEDA de Fuenmayor. No os defraudará.

RESTAURANTE ALAMEDA
Plaza Félix Azpilicueta 1
26360- FUENMAYOR (La Rioja)
Tfno. 941 450 044

ROOSTIQ

Las fechas de Navidad las aprovechamos, entre otras cosas, para reencontrarnos con los viejos amigos en torno a una mesa, para intercambiar lotería y, sobre todo, para mantener ese espíritu de paz, cariño y nostalgia que se respira en días tan entrañables. Madrid es una ciudad acostumbrada a celebrar por todo lo alto la Navidad, sus calles se encienden a finales de Noviembre, la Plaza Mayor se convierte en un mercadillo monumental y los lugares más típicos de la ciudad se llenan de grupos de amigos que van de bar en bar, de taberna en taberna, brindando por el futuro e inundándolo todo de alegría y buen humor. Yo pertenezco a una pandilla llamada LONG-PLAY, formada por algunos de los asíduos de aquella discoteca mítica de la plaza Vázquez de Mella en la que vivimos los años más divertidos de nuestras vidas. Este último diciembre fueron CHEMA SUÁREZ Y EDUARDOS GUERVÓS mis compañeros de comilona y regresamos a aquella zona madrileña tan llena de recuerdos, para revivir los buenos momento de Long-Play y celebrar por todo lo alto la llegada de un nueva Navidad. Esta vez le correspondió a Chema elegir el restaurante para nuestra comida y fue para todos un auténtico descubrimiento gastronómico.

 

ROOSTIQ, que así se llama el lugar elegido, está ubicado en el Madrid castizo de Augusto Figueroa. En cuanto entras, la modernidad y el estilo del restaurante te atraen y te conquistan. Chema me insistió mucho en que el propietario del negocio, ANTONIO ALVAREZ, es un sibarita y todos los productos de la carta proceden de una finca familiar que tiene en Palazuelo, en la provincia de Avila, y que cuida con todo mimo y cariño. Empezamos con unas anchoas realmente imperiales. No podían faltar los torreznos, especialidad de la casa, distintos a todos los torreznos que había probado hasta ahora. Los lomos de sardina marinados con un bocado muy apetecible y muy logrado de sabor y textura. Tengo que destacar también un plato excelso, las espinacas y rúcula a la brasa con huevo frito, una auténtica locura. Luego, como plato fuerte, yo me decidí por un pollo de la abuela, que estaba de muerte, es el mejor pollo que he comido en muchos años. Y he comido bastantes. Ellos eligieron vaca guikar a la parrilla de carbón de encina y rodaballo a la brasa, y todavía se están chupando los dedos. Me han contado que una de sus especialidades son las pizzas y lo comprobamos probando un trocito de una de ellas, que estaba realmente bien. Otro de sus platos estrella, que queda para mejor ocasión, es la cecina de buey de Avila y, por supuesto, algunos otros platos, que conforman una carta muy completa y muy apetitosa. Se nota que cuidan mucho la materia prima. Si pasas por ese Madrid castizo de Augusto Figueroa, pásate por ROOSTIQ y date un banquete de calidad y buen sabor. Y vete de mi parte, para que sepan que ya está entre mis lugares favoritos.

ROOSTIQ

Calle AUGUSTO FIGUEROA 47

28004 – MADRID

TFNO- 918 53 24 34

CASA TORIBIO

La fiesta de los toros tiene a Madrid como gran capital. En torno a las corridas de la plaza de las Ventas han proliferado, en los alrededores del coso taurino, una gran cantidad de bares y restaurantes a los que acuden los aficionados, antes y después de las corridas, para comentar entre amigos todos los pormenores de la corrida del día. En la mayoría de ellos se sirve el tradicional rabo de toro y los clásicos callos madrileños, porque ambos platos son el santo y seña de la gastronomía taurina de la capital. Darse un garbeo por estas tabernas y restaurantes es algo casi obligado para un buen aficionado a las corridas grandes. La feria de san Isidro convierte esta zona de Madrid en el mejor escaparate festivo de una ciudad que siente y ama la fiesta nacional por excelencia. A pesar de que últimamente hay una corriente de opinión contraria a este espectáculo, cuando en el cartel figuran los toreros de verdad, la plaza se llena y todos los bares, tabernas y restaurantes de la zona hacen su agosto en pleno mes de mayo. Hay que reconocer que, en torno a los toros, ha crecido una gastronomía muy peculiar, típicamente madrileña, que forma parte ya de la historia viva de esta ciudad universal y taurina.

Uno de estos lugares de raigambre taurina es CASA TORIBIO. Se trata de uno de los restaurantes preferidos por los aficionados para degustar el típico rabo de toro. Su alma mater, el gran TORIBIO ANTA, es un enamorado de la fiesta y del buen comer. Y eso se nota en todos los platos de la carta. Junto a MARI CARMEN RODRÍGUEZ en los fogones, forman un dúo imbatible. Los componentes de la peña CABRITOS HASTA LA MUERTE, de la que formo parte, encargamos un día de enero, fuera de los festejos taurinos, un cabrito al horno y puedo asegurar que nos ofrecieron uno de los mejores cabritos que hemos comida en nuestra vida. Antes del plato principal, Toribio nos ofreció unos espárragos XXL, de tamaño y sabor increíbles, un salpicón de la casa, que recordaremos durante mucho tiempo y unas anchoas que por sí solas justifican una visita. Si os apetece disfrutar de un menú taurino y madrileño, en casa Toribio tenéis el mejor rabo de toro de la ciudad. Por algo tiene la exclusiva de los rabos de los toros lidiados en Las Ventas y otras plazas españolas. Entre sus especialidades, están los chipirones encebollados, los espárragos anteriormente citados y su famoso rejonazo, un plato muy atractivo con patatas fritas, huevos rotos, virutas de jamón y toque final de angulas que vale la pena probar alguna vez en la vida. También preparan un estupendo cocido madrileño, unas típicas y muy sabrosas lentejas con chorizo y unas croquetas de rabo de toro muy logradas que no pueden faltar en vuestra elección. En resumen, lo mejor de la gastronomía madrileña está presente en la jugosa carta de CASA TORIBIO, uno de esos templos de lo taurino que nadie debe dejar de visitar si de verdad ama la fiesta de los toros. El gran Toribio se encargará, cuando vayáis de nuestra parte, de haceros la vida un poco más feliz y mucho más sabrosa. Y pedidle que os prepare un gintonic, es gloria bendita ¡¡¡

CASA TORIBIO

Calle Cardenal Beluga, 14

28028 – MADRID

TFNO. 913 55 90 20

EL RINCÓN DE ALBERTO

Logroño es una ciudad en constante evolución en todos los aspectos. Ser capital del vino de Rioja, uno de los grandes del mundo, y parada importante del Camino de Santiago le han dado empaque y señorío. Es una delicia recorrer sus calles, visitar sus bodegas, tapear por los lugares clásicos en los que la vida cambia de color. Me gusta Logroño, acabo de descubrirlo otra vez con motivo de la entrega de los premios a los valores humanos de Cope Rioja. He vuelto a darme un garbeo por la calle Laurel y aledañas, en busca del pincho perfecto y he comprobado que están en su pleno apogeo. Tomarte un Rioja de último grito con una buena tapa de bravas o de champiñones es un placer del que se puede disfrutar a diario en este Logroño con encanto que acabo de recuperar para mi álbum de buenos sabores. Tuve también la suerte de saludar a uno de mis ídolos futbolísticos de siempre, el gran TATO ABADÍA, que tiene en el caso viejo de Logroño LA CASA DE LOS QUESOS, en donde se pueden degustar los mejores quesos del mundo. Fue un placer compartir con él queso y vino recordando aquellos tiempos del “gol en Las Gaunas”, uno de los iconos sonoros de la radio de entonces. Una visita a la bodega CONDE DE VALDEMAR, pionera de los vinos de esta tierra, y a la increíble arquitectura de MARQUÉS DE RISCAL fueron el colofón a dos días intensos vividos en el corazón del Logroño más puro.

 

Una de las grandes sorpresas de este viaje la vivimos en EL RINCÓN DE ALBERTO. Nos descubrieron este templo del buen comer nuestro amigo IÑAKI IRIGOYEN y la directora de Cope Rioja, ANA ORÚE, como final de recorrido por la calle Laurel. ALBERTO es un tipo encantador, que ha conseguido crear un lugar muy acogedor, donde se respira cariño y calidad. Voy a enumerar todos los platos de los que disfrutamos esa noche mágica, porque nos dieron la auténtica dimensión de este Rincón de fama bien ganada en Logroño. Nos sorprendieron gratamente las lecherillas de cordero, deliciosamente crujientes y sabrosas. Son muy típicas de la zona y están riquísimas. Luego vino un carpaccio de boletus finísimo y muy aconsejable. Los pimientos de cristal fueron los mejores que hemos comido en mucho tiempo. Le damos matrícula de honor. Y uno de los manjares de la noche fue el pisto riojano, una receta muy personal de Alberto y que no tiene nada que ver con ningún otro pisto que hayas probado nunca. No quiero olvidarme de los chicharros en escabeche, que me supieron a gloria y protagonizaron los primeros aplausos de la noche junto a las croquetas de jamón ibérico y las increíbles albóndigas de ternera, que pusieron el punto y final a una cena larga e inolvidable en uno de esos lugares de visita obligada en el itinerario gastronómico de Logroño. La ubicación del restaurante, en el cogollo de la ruta del tapeo, es otro de los alicientes para no dejar de visitar EL RINCÓN DE ALBERTO. Vas a disfrutar de una gastronomía sencilla y pura, que respeta el sabor de la materia prima y le otorga categoría de manjar a cada uno de sus platos. Y, si lo deseas, vete de nuestra parte. Te invitarán a algo, seguro.

 

EL RINCÓN DE ALBERTO.

Calle San Agustín 3

26001 – LOGROÑO

TFNO.666 910 907