EL RINCÓN DE ALBERTO

Logroño es una ciudad en constante evolución en todos los aspectos. Ser capital del vino de Rioja, uno de los grandes del mundo, y parada importante del Camino de Santiago le han dado empaque y señorío. Es una delicia recorrer sus calles, visitar sus bodegas, tapear por los lugares clásicos en los que la vida cambia de color. Me gusta Logroño, acabo de descubrirlo otra vez con motivo de la entrega de los premios a los valores humanos de Cope Rioja. He vuelto a darme un garbeo por la calle Laurel y aledañas, en busca del pincho perfecto y he comprobado que están en su pleno apogeo. Tomarte un Rioja de último grito con una buena tapa de bravas o de champiñones es un placer del que se puede disfrutar a diario en este Logroño con encanto que acabo de recuperar para mi álbum de buenos sabores. Tuve también la suerte de saludar a uno de mis ídolos futbolísticos de siempre, el gran TATO ABADÍA, que tiene en el caso viejo de Logroño LA CASA DE LOS QUESOS, en donde se pueden degustar los mejores quesos del mundo. Fue un placer compartir con él queso y vino recordando aquellos tiempos del “gol en Las Gaunas”, uno de los iconos sonoros de la radio de entonces. Una visita a la bodega CONDE DE VALDEMAR, pionera de los vinos de esta tierra, y a la increíble arquitectura de MARQUÉS DE RISCAL fueron el colofón a dos días intensos vividos en el corazón del Logroño más puro.

 

Una de las grandes sorpresas de este viaje la vivimos en EL RINCÓN DE ALBERTO. Nos descubrieron este templo del buen comer nuestro amigo IÑAKI IRIGOYEN y la directora de Cope Rioja, ANA ORÚE, como final de recorrido por la calle Laurel. ALBERTO es un tipo encantador, que ha conseguido crear un lugar muy acogedor, donde se respira cariño y calidad. Voy a enumerar todos los platos de los que disfrutamos esa noche mágica, porque nos dieron la auténtica dimensión de este Rincón de fama bien ganada en Logroño. Nos sorprendieron gratamente las lecherillas de cordero, deliciosamente crujientes y sabrosas. Son muy típicas de la zona y están riquísimas. Luego vino un carpaccio de boletus finísimo y muy aconsejable. Los pimientos de cristal fueron los mejores que hemos comido en mucho tiempo. Le damos matrícula de honor. Y uno de los manjares de la noche fue el pisto riojano, una receta muy personal de Alberto y que no tiene nada que ver con ningún otro pisto que hayas probado nunca. No quiero olvidarme de los chicharros en escabeche, que me supieron a gloria y protagonizaron los primeros aplausos de la noche junto a las croquetas de jamón ibérico y las increíbles albóndigas de ternera, que pusieron el punto y final a una cena larga e inolvidable en uno de esos lugares de visita obligada en el itinerario gastronómico de Logroño. La ubicación del restaurante, en el cogollo de la ruta del tapeo, es otro de los alicientes para no dejar de visitar EL RINCÓN DE ALBERTO. Vas a disfrutar de una gastronomía sencilla y pura, que respeta el sabor de la materia prima y le otorga categoría de manjar a cada uno de sus platos. Y, si lo deseas, vete de nuestra parte. Te invitarán a algo, seguro.

 

EL RINCÓN DE ALBERTO.

Calle San Agustín 3

26001 – LOGROÑO

TFNO.666 910 907

Un comentario en “EL RINCÓN DE ALBERTO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s